El silencio es un estado de ánimo – por MARÍA JOSÉ BARROSO

Todavía creo ver el mundo en una gota,

suspendida en tu silencio,

flotando inestable y frágil, antes de la caída,

en brazos del aire,

con sus contornos curvos y sus aristas dentro,

su vientre deformado por el peso rebosante

de tantos antes,

de aquellos pasados horizontes -¿recuerdas?-

aquellos que construimos con barreras transparentes.

Aún adivino la flor que no ha muerto y la raíz que se hunde fuera,

la espina que se escapa y hiere,

las palabras ahogadas en la arena húmeda de tu corazón de agua.

Creo ver el cariño que aún te moldea por dentro

y me engaño pensando que existe y quiero la savia que era.

Y me prometo que nunca más desearé al cómplice del aire

que huye de la tierra verde

que solo abrazaré la raíz ocre que permanece entera.

Y me juro que nunca más me perderé en los contornos borrosos

que solo entierran y se niegan a brotar como otros antes.

Y me miento y callo hasta que el tiempo me apremia

y los ojos se pliegan hasta quedarme en el silencio que espera,

vive o muere.

El silencio es un estado de ánimo, inquieto

una espera fértil, un intervalo a tiempo,

un tiempo sin medida, un eco atento

hasta que las palabras caen,

sencillas,

vencidas,

hasta la tierra sedienta,

al fin, rotas, por su propio peso.

grangota

María José Barroso

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