El relato que la víctima espera – por LUIS CASAS LUENGO

– No sé si en esos días alimentan el morbo o no –explica.

– Si cambias el rótulo de la sección, a lo mejor, no -replico.

Mercedes me ignora: Al pobre tipo que se cargaron hace ya tres meses, ahí en el número 10 de la calle Feria. Iba a comprar un móvil a buen precio y el vendedor se lo cargó. Lo envolvió en una manta y lo escondió en el armario. Y ves, la vida se cotiza a 400€. Se lo carga y usa el piso para seguir citando a otras víctimas para venderles teléfonos. Vete tú a saber sí los tenía o no.

Yo leí sobre el caso cuando le pillaron, pero huí de los corrillos. El descubrimiento del cadáver fue consecuencia de otra agresión. El asesino se quedó en el piso dos días y lo usó para citar a otras víctimas. Agredió a una de ellas y el primo, que esperaba en la calle, fue quien alertó a la policía de lo que ocurría. Los gritos y voces de los vecinos también. El asesino huyó por Menjibar, un callejón sin salida. Si llega a conocer el barrio, ni le pillan. Cuando la policía subió al piso, encontró el cadáver.

– Ya está todo olvidado, parece –comenta Doña Elena. Los propietarios del piso lo han vuelto a poner en alquiler. Han hablado con Luis el Nicotina para que quite los carteles del estanco

Más Seguridad Policial y Menos Seguridad Social.

Todos le conocemos pero este gilipollas no agota nuestra capacidad de asombro.

– Al menos, apuesta por mantener el puesto de trabajo de mi Paco – dice Mercedes. A mi me presionó para volver a exponer los libros. Dice que cuando hay asesinatos, tengo que exponer más libros de crímenes en vez de retirarlos. “Es tu deber como ciudadana concienciar a la población ….” “La misión de los libreros es difundir la cultura y la realidad social que la genera”…. y así todo. Si la literatura fuese un reflejo de lo real, en Escandinavia deben estar a a navajazos por la calle. No me cabe ya tanto crimen nórdico en la sección.

– No son malos.

– No son tan buenos.

– Se pueden leer.

– Se venden bien.

– Yo este verano he leído Aurora boreal. Pásaselo a El Nicotina. A ver qué le parece que anden matando a curas en sus iglesias. Aunque sean herejes protestantes, supongo que el Mínimo Común Denominador que comparten le moverá a la solidaridad.

– Calla, calla, no le des ideas –se espanta Paco el Poli. Es capaz de reclamarme que ponga vigilancia en San Juan de la Palma.

– Pues menos mal que el asesino es español. Si llega a ser extranjero, el Nicotina ve su profecía de las invasiones bárbaras cumplida.

– Al principio, daban todo tipo de datos de la victima, que si era boliviano, que si era homosexual y que si quiso algo más y el comentario de media calle que eso pasa por contestar a anuncios del interné…

– Que el asesino era español, estaba cantado. Nuestra prensa sólo cita la nacionalidad cuando son extranjeros. Tardaron cinco días en decir que era un guardia de seguridad de Aznalcazar.

El presunto autor del homicidio de la calle Feria nació en Aznalcazar

… Y la noticia es que, oh dios mio, era de por aquí.

Le corto: Lo dijeron cuando un extranjero estaba ya vinculado al crimen

Según los vecinos, se trataría de un varón de unos 30 años y nacionalidad extranjera.

Da igual que sea la víctima o el verdugo. Un boliviano homosexual estaba implicado.

– Defensa propia alegó. Al fin y al cabo, será proporcional que un vero macho se cargue a un marica que siquiera se le insinúe.

Sospechan que la víctima quiso mantener relaciones con el asesino y éste le estranguló

– Luego ya el juez puso orden y le ha imputado por delitos de homicidio, lesiones, detención ilegal, robo con violencia, falsificación y de dos faltas por estafa.

– Una joya el Guardia de Seguridad…. Claro que no he visto protestas de ninguno de los colectivos implicados. Y mejor. Ninguno de los datos es relevante y sobre todo, adorna lo que pasó: se cargaron a un tipo de 44 años y detuvieron al asesino cuando intentaba estafar o robar a todo desavisado que contestase a sus anuncios.

– Pues mira tú, mi hijo Bobo acertó – Se enorgullece Doña Elena. Sin querer, como un reloj parado cuando da la hora correcta dos veces al día. El coco le hizo conexión y lo comparó con El honor perdido de Katharina Blum. Un poco exagerado, pero no iba desencaminado. Katharina se cargó en los 70 al periodista que la culpabilizó del crimen del que había sido víctima. Ahora el sensacionalismo es más sibilino. No ha habido campaña activa contra el pobre boliviano (aún sin nombre), pero los prejuicios han hecho el trabajo, como la carcoma. Nadie ha criticado que bajo la apariencia de una crónica breve e impecable, el mensaje ya estaba corrompido.

– Nosotros sí estamos criticando.

– Claro, Abogado, llevas tres meses dándole vueltas al texto. Que si ya escribes poco, encima eres lento.

– No encontraba el tono. Y es una ventaja dejar pasar el tiempo, ganas en perspectiva. Sobre todo cuando ya no se habla ni del crimen ni del asesino. Así por lo menos podemos rendir homenaje a la víctima y reescribir el relato que la víctima espera:

Marco Antonio Cutipa esperó dos días a que la policía descubriese su cadáver. Envuelto en una manta, escondido en un armario descomponiéndose al calor del agosto de Sevilla. Dos días que su asesino aprovechó su apartamento para vender lo que Cutipa había conseguido desde que emigró a España.

Cuando llegó se consideró afortunado, no en vano Cutipa significa “El venturoso”. Ventura en poder llegar, ventura en poder quedarse y ventura en vivir en un país donde, según las noticias que llegaban a La Paz, no importaba ya que fueses “maricón, loca, pluma o ch’iso” y sí había igualdad de derechos.

Marco Antonio no podía imaginar que aquí en esta España tan igualitaria te matasen por un malentendido. Un malentendido que era un mal final de una noche en que Marco Antonio pensó que triunfaría. A qué sino subió J.M.F.R. al piso si Marco Antonio no ocultó para qué le invitaba. Pero J.M.F.R lo asesinó. Luego intentó la complicidad de los medios y adujo legítima defensa: Cutipa era marica… y él, en fin, cómo podía nadie imaginar esas cosas.

Pero en el relato que la víctima espera nadie publica esta versión, nadie habla de que la víctima fuera homosexual ni nadie comenta que fuera extranjero. Tan solo publican que un guardia de seguridad había asesinado dos días antes de su detención a un hombre en el número 10 de la Calle Feria.

Fue un breve. No había más que añadir.

Y será un breve la noticia del juicio y sentencia. Quizás algún periodista sí escriba algo más sobre el asesino y de cómo intentó en vano culpar a su víctima.

aurora boreal

Luis Casas Luengo

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