“El orden divino” – por FERNANDO REVIRIEGO #cine #crítica

Suiza nos puede evocar muchas cosas. Depende de quien se siente a ello. En todo caso, probablemente a todos, democracia y referéndum. Alguno tan interesante, y de consecuencias imprevisibles para el sistema financiero mundial, como el de este mismo mes en que se votaba si los bancos podían o no “fabricar” dinero. Otros tan lamentables como el que en 2009 permitió incorporar a la Constitución suiza la prohibición de construir minaretes en las mezquitas. Suiza, para los más deportistas, también nos puede evocar el tenis, de la mano de la magia de Federer y Hingis. Para los más niños, también los menos niños, a una niña ideal llamada Heidi y a su abuelo. Para los más golosos Suiza será el chocolate. Para los españoles de cierta edad la emigración (magníficamente representada en “1 Franco 14 pesetas” -Carlos Iglesias, 2006-). Para los matemáticos, Suiza será Euler. Para los lectores, Suiza será Herman Hesse. Para los cinéfilos, Ursula Andress.. Y así podríamos seguir indefinidamente dependiendo del cristal de quien mirara hacia esa pequeña isla neutral de centro Europa. Pero para pocos, Suiza será de los estados más tardíos en permitir el voto femenino. Petra Biondina Volpe nos acerca en esta estupenda película al referéndum que en 1971 (¡sí¡ No es un error de numeración en el que el el 1 fuera el 9 y el 9 el 1…. ¡No es 1917 sino 1971…¡) permitió el acceso de la mujer al voto. Bueno, al voto y a muchas más cosas porque como bien se refleja en la película, la mujer entonces, y probablemente todavía mucho después, no era sino una persona sujeta a la voluntad del varón, del padre primero, como cabeza de familia, del marido después. Donde su opinión no contaba para nada y hasta para poder trabajar resultaba preciso esa autorización. Viéndola y disfrutándola me acordaba de aquel intenso debate en las cortes constituyentes españolas de 1931 (casi medio siglo antes que el referéndum que se nos narra en la película en Suiza) sobre el voto femenino, entresacando algunas de las reflexiones de la magnífica intervención de Clara Campoamor: “Yo, señores diputados, me siento ciudadano antes que mujer, y considero que sería un profundo error político dejar a la mujer al margen de ese derecho, a la mujer que espera y confía en vosotros; a la mujer que, como ocurrió con otras fuerzas nuevas en la revolución francesa, será indiscutiblemente una nueva fuerza que se incorpora al derecho y no hay sino que empujarla a que siga su camino”. Una película muy recomendable que nos habla de mujer, de feminismo, de lucha por el sufragio, de liberación sexual…

 

Fernando Reviriego

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