El intercambio, por RAFAEL DE LA TORRE – #relatos

Soy Noelia y soy mayor. Tengo ya tres años, toda una vida. He aprendido a andar, hablar, el nombre de todos mis muñecos y amigos. Además hago caca en el baño, no llevo pañales y hasta duermo sin chupete.

Los demás niños aún no son adultos y están menos preocupados por las cosas importantes. Normal. Yo, que como os habréis dado cuenta soy muy observadora, mucho más que mi papá de quien mamá dice que nunca se acuerda de los cumpleaños o  los abuelos que necesitan leer el periódico para entender las cosas, he notado algo extraño en casa: mamá se está poniendo gorda.

He preguntado a los abuelos y, tras reírse un rato los dos, la abuela me ha explicado lo afortunada que soy porque voy a tener un hermanito y que la tripa de mi mamá crece por la felicidad.

-¿Para qué quiero yo un hermano? –he preguntado preocupada.

-Para jugar con él. –responde la abuela mientras acariciaba mi pelo.

-Yo quiero un perrito.

-Un hermano es mejor. –dijo el abuelo escondido como siempre detrás de sus papeles.

Yo no le veía la ventaja.

-¿Y de dónde vienen los bebés?

Ambos se miraron sonrientes y sospeché que no lo sabían. Comprendí un poco entristecida que aún me faltaban algunas cosas por aprender pero lo suyo era distinto, lo menos tienen treinta o cuarenta años así que ya deberían conocerlo todo.  Al final la abuela dijo:

-A los bebés los traen las cigüeñas.

Menos mal, suspiré aliviada al ver resuelto el problema. A los pocos días vi a una pareja de esas gallinas gordas y de patas largas encima del campanario de la iglesia vieja, bastante cerca de nuestra casa. Me pareció muy bien que prepararan las cosas con tiempo.

Esta mañana me ha surgido otra duda. Si las cigüeñas traen a los hermanitos, ¿Quién les lleva los bebés a ellas? Mis muñecos no lo saben y cuando se lo he preguntado a los abuelos sólo han respondido “qué ocurrencia”. Lástima no tener un perro.

Hoy no he ido a la guarde. Los abuelos habían llegado ya a casa cuando me he despertado. Papá y mamá han salido temprano hacia el hospital, según la abuela para recoger al hermanito y dejar allí su tripa. Yo he mirado por la ventana al campanario y me ha parecido ver a un bebé cigüeña en la familia de mis aves vecinas: mamá se lo ha traído. Creo que ahora sí lo sé todo.

Y mis muñecos también.

cigüeñas

 

Rafael de la Torre es el autor de la novela “EL EFECTO ANTHONY MILES”, disponible en Amazon.es

Rafael de la Torre

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