El infierno de los civiles de Idlib, capital de la Siria insurrecta: los muertos por el ataque químico se elevan a 72 -por RAFAEL DE LA TORRE

Un ardid literario habitual consiste en contar una historia real que le ha sucedido al autor y, con algún adorno y cambiando algún dato, convertir a éste en protagonista o narrador. Dado la gravedad de los hechos evitaré dicha treta y contaré los hechos tal cual han acontecido y el cronista objetivo y en primera persona seré yo. Prometo que la próxima semana, si no me han echado de la revista, regresaré a mis viejos hábitos.
En la mañana del pasado miércoles día cinco apareció en la prensa el titular que da nombre a este artículo. Todos culpan a rusos y sirios, quienes tienen un reconocido currículo en este tipo de actividades execrables, y estos por su parte acusan a los insurgentes. Todos culpan a alguien salvo los muertos.
Hace unos días asistí a una obra de teatro y antes de comenzar la representante en España de CEAR, la comisión española de ayuda al refugiado —les sugiero vean la página de la asociación — dirigió unas palabras a las más de cuatrocientas personas que formábamos el público. Recojo tres ideas que me impactaron:
— Un refugiado es alguien que huye porque hay riesgo real de perder su vida. Los motivos son variados e incluyen guerras, creencias religiosas, tendencias sexuales, etc.
— Un refugiado tiene derechos reconocidos por leyes internacionales.
— Cualquiera, rico o pobre en origen, hombre o mujer, niño o anciano, puede acabar siendo un refugiado.
¿Cualquiera? Si no se han hecho esta pregunta sigan leyendo, caso contrario con mayor motivo. Regreso a “Inagotables”, la obra de teatro.
Escrita por un profesor e interpretada por una veintena larga de alumnos de diferentes edades, narra con inmensa valentía y mucha calidad el drama de los refugiados sirios con alguna alusión, en mi opinión todo un acierto, a los españoles —sí, españoles— que huyeron a Francia al final de la guerra civil y al trato tan “actual” que recibieron.
En “El efecto Anthony Miles”, una novela que basé en la España de 2015 y que nada tenía que ver en principio con el asunto que nos ocupa, uno de los protagonistas decía:

“Llegué hundido a casa. Lo que había parecido, al recibir la noticia del alta, una jornada digna de todos los elogios se había transformado en la antesala de la muerte. Aquella chica desconocida era ahora pasado y yo, en el presente que le habían robado, me sentía culpable sin razón porque la juzgaba inocente sin causa. Nos habían llamado de todo: antisistema, provocadores, macarras, broncas… Si escuchábamos a algunos, y muchos los oían, habíamos ido a la manifestación a pegarnos con la policía y a robar en los comercios próximos. Yo, al menos, había sobrevivido. Pondría una denuncia. Me cabrearía, de hecho ya lo estaba. Podría luchar, deshojar realidades inciertas, aburrirme, pegarme contra muros o atravesarlos. La muerta desconocida ya no. Asumí sus razones sin conocerlas.”

Un crítico añadió en la prensa especializada:

“Llegados a este punto, es necesario reivindicar la solidaridad de todos en las causas sociales porque si no reaccionamos a tiempo puede ser demasiado tarde. Como ejemplo, recordemos las bellas palabras del alemán Friedich Gustav E. M. Niemöller (falsamente atribuidas a Bertolt Brecht) donde denunciaba la apatía y la indiferencia de aquellos que no se ven perjudicados.

Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas, guardé silencio,
porque yo no era comunista,
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista,
Cuando vinieron a buscar a los judíos,
no pronuncié palabra,
porque yo no era judío,
Cuando finalmente vinieron a buscarme a mí,
no había nadie más que pudiera protestar.”

Poco más que añadir, salvo que entre el público algún imbécil quiso reventar la obra de teatro.

 

 

 

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One comment

  1. La historia que cuento esta semana es ABSOLUTAMENTE real incluido el final. Espero que entre todos los ciudadanos hagamos algo porque los políticos no están (realmente ignoro a qué se dedican) en esto

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