El holandés errante, por PABLO RODRÍGUEZ CANFRANC #soneto

Tras calafatear el casco herido
de mi desarbolada y vieja nave
tapando vías de agua, un viento suave
me extravió hacia rumbo desconocido.

Solamente buscaba un puerto amable
en el que la quilla encallar por fin,
poco es, mas el aliento de verdín
del océano es barrera insalvable.

Desde entonces acaricio las olas,
buscando un abrazo en su devenir,
y sueño voces dulces en la brisa

para despertar hablándome a solas.
Una farsa, un retablo del sentir,
que para vivir se vuelve premisa.

Pablo Rodríguez Canfranc

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