“El Efecto Anthony Miles”, Crónica de Pilar Rubio – LA SECTA DEL LIBRO

La Secta del Libro celebró su XI Reunión para comentar el libro “El efecto Anthony Miles” de nuestro contertulio Rafael de la Torre, propuesto y defendido con calor por él mismo.

Respecto a la comida, todo, absolutamente todo delicioso. Tanto que es imposible aquí glosar las excelencias de cada plato aportado, porque ocuparía más que la parte literaria y se nos vería demasiado el plumero. Acompañamos la reseña con una foto de la mesa bien repleta para envidia de ausentes y recuerdo melancólico de los tragones presentes.

Tan solo destacar un hecho, que no por habitual, es menos triste y reprobable…. El intento desgraciadamente exitoso, perpetrado por la esposa del autor, de sobornarnos con unas trufas de chocolate cargaditas de ron y otros ingredientes que éste se negó a revelar. Fue algo vergonzosamente delicioso. María Jesús, no esperábamos esto de ti, francamente. Ni siquiera nos lo llegábamos a imaginar. ¡Eres una auténtica maestra del soborno a base de chocolate! El día que yo publique algo en papel, sin duda te contrataré para la presentación.

 

IMG_3532
Algunas de las viandas.

 

Templado pues nuestro ánimo a base de deliciosa comida, albariño y trufas magistrales, nos dispusimos a diseccionar la novela del ingenuo Rafael de la Torre, que venía tan contento y sin sedar ni nada.

Comenzó Rafa recordándonos el contexto de derrumbe  económico, social y ético, en que nació este libro. Contexto común y doloroso, de la crisis de estos años pasados, sobrevenida como el Apocalipsis sobre los países del sur de Europa, los famosos PIGS. Muchas gracias vecinos altos, rubios y ricos, por llamarnos así. Guiris os llamamos nosotros mientras os cobramos las sangrías de garrafón a precio de Ribera del Duero, reserva. Sus jodais. Nacionalista estoy.

Habló de sus personajes, que ya parecen ser de la familia, que van siempre con él. Asomados a las hojas de papel le expusieron sus vidas, desmandados. De lo que quiso y pudo contar de ellos. De lo que no le permitieron que dijera, guardando su pudor escondidos en letras.

Nos contó después de su propio contexto de escritor novel y maduro, llamando a puertas que nunca se te abren. De las buenas palabras, de los nulos hechos. De la rabia callada, de la espera. Hasta el día en que te pones el mundo por montera, te rebelas, te obcecas, rompes totalmente la baraja ….., te autoeditas.

Nos cedió entonces la palabra. Hombre educado, no tuvimos ni que usar la mordaza preparada al efecto. Para sorpresa de todos, a pesar de nuestro natural pendenciero y tiquismiquis, nos gustó la novela. También hubo críticas, si no habría habido que sospechar que las trufas contenían sustancias ilegales. Pero, básicamente, hubo mayoría absoluta de parabienes y felicitaciones.

A destacar como mayores logros, la ambición coral en la novela con personajes, y puntos de vista muy variados por tanto, y bien trazados. La forma de reflejar el hundimiento súbito, como un castillo de naipes, del bienestar-calma chicha de la llamada clase media española. La pérdida de proyecto e ilusión en el futuro por parte de los jóvenes. El des-encanto repentino hacia el sistema político y social en que se basaba hasta ese momento nuestra forma de vida. La manera en que se refleja el nacimiento espontáneo de los movimientos de rebeldía social, colonizados después por unos cuantos “listos” y convertidos en partidos políticos al uso. Los diálogos, cuya frescura y naturalidad realmente son espectaculares.

En fin, creímos, y creemos que la mayoría de las personas que lean esta novela, independientemente de ideologías, se encontrarán reflejadas en unos momentos indignados y convulsos que al final, como deberíamos haber previsto, no se tradujeron en nada. Ya nos lo habían avisado nuestros mayores con el “algo debe cambiar para que todo siga igual” del Príncipe de Salina, de Lampedusa, o el “qué listo es el gobierno” de la criada de Proust.

Pero es que la novela tenía otra ambición, la muy tunanta. Quería ser también una novela negra. Ahí se armó el Belén entre nosotros. A la mayoría de los asistentes le convenció también la trama como novela negra, de misterio. Pero una minoría irreductible se opuso ferozmente, bajo el pabellón de la tensión, el desenlace y el estilo. ¿Cabos sueltos quizá? Desenlace tan súbito e inexplicable en el fondo como la crisis que se nos vino encima a los PIGS. A algunos de nosotros nos faltó algo. Un algo argumental, de enlace discursivo, que armara la novela como tal. Así de exigentes nos volvemos tras un buen albariño.

Nos enzarzamos pues, sólo faltaría, hay que justificar estas cenas pantagruélicas, en una discusión sobre el estilo, qué es, como se desarrolla, si tiene alguna regla, o se construye al albur del escritor, cuánto hay que respetarlo…., cosas de ésas…Frases de sobremesa…¿o quizá no?

La conclusión final, en cualquier caso, fue que habíamos leído todos una buena novela, muy ágilmente escrita, que te impulsa a leerla de un tirón aunque tu sueño sufra.

 

el-efecto-anthony-miles-portada-con-titular-granate

 

Pilar Rubio

Pilar Rubio Ha publicado 58 entradas.

One comment

  1. Siento un inmenso orgullo al haber pasado la prueba con buena nota.
    En la secta del libro son -somos, pues tengo el honor de participar- especialistas en despiezar obras con idénticas misericordia y piedad a las de un carnicero cuando descuartiza una vaca en el matadero municipal.
    Allí sí gusta se dice, si no se destroza. Y El efecto Anthony Miles ha gustado.
    Mientras encuentro una editorial que lo lea, sigue disponible en Amazon.es y si no son amigos de internet yo guardo algún ejemplar. Espero que lo lean y lo disfruten. Gracias a ustedes este parto podrá llegar a buen fin.
    Un abrazo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *