El Destierro (VIII) – por DANIEL CARAVELLA #relatos

La voz de la oficial Lorelei interrumpió los recuerdos lúgubres sobre la fundación de los juicios Asamblearios.

– La Asamblea insta a presentarse al ciudadano Mohamed Abdelkader, con DAC M0R170  MA, para atestiguar sobre el delito cometido por el Inculpado ciudadano Javier MC por sustracción de emolumentos a percibir por el ciudadano Mohamed, quien sostiene que ha trabajado treinta días y sólo se le han remunerado el equivalente a quince. Aunque es conocida por la asamblea asistente la dinámica de los juicios, primero hablará el denunciante, posteriormente el inculpado, y finalmente el Instructor dará su opinión objetiva sobre lo que cree que ha ocurrido en conciencia, quedando a disposición de la asamblea la resolución de inocencia o culpabilidad. Tiene la palabra el Ciudadano M0R170 Mohamed Abdelkader.

Accediendo al escenario de juicios un joven espigado ataviado con una «jellaba»  color asamblea era animado por la concurrencia a denunciar al inculpado.

– Ánimo Mohamed, denúncialo. Que pague el ladrón –

La oficial Lorelei, volvió a dirigirse a la asamblea. – Ciudadanos, debemos permitir que las partes se expresen, sin coacciones. El ciudadano Mohamed tomará primero la palabra y a continuación el reo. Se ruega silencio mientras ambos se explican – El silencio inundó la plaza en cuestión de segundos.

– «Me llamo Mohamed, ciudadano DAC M0R170 – MA. Yo trabajo para mantener a mi familia. Tengo 4 hijos «pequenios», mi hermano, mi padre, mi madre y mi mujer. Nunca he cometido nada malo contra asamblea, sólo trabajo, trabajo y trabajo para poder mantener a familia. El Sr Javier quería que jardín estuviera bonito, y yo trabajé muchas horas para hacerlo, desde que sale el sol, hasta que mis ojos ya no ver. Trabajaba por unos Bakunin, 2 al día, sin comer, ni descansar. Así todos días, todos los que duró el último Ramadán, treinta días y el trabajo quedo perfecto. Sin embargo, Sr Javier no me pagar los sesenta Bakunin, me dice que me ha dado de comer todos los días, y que ha pagado seguro médico por si mi pasar algo, y solo pagar treinta Bakunin, y yo no comer ni hacerme daño para usar médico. Y ahora por culpa Sr. Javier mis hijos, y mi toda familia no tienen que comer. Yo pido Asamblea sea justa y le pidan a Sr. Javier me de mi dinero ganado con sudor de mi esfuerzo, y no pido castigo ni nada, sólo deseo que Alá sea misericordioso con Sr Javier y le enseñe a ser buena persona»

Escuchada la declaración del joven Mohamed, la plaza estalló en rabia, «que nos traigan a ese sinvergüenza que se va enterar lo que es pagar los salarios y no robar a un pobre inocente». Un griterío desaforado que no era acompañado por los cachorros, que permanecían en silencio, como esperando órdenes de sus superiores. Me olía a maniobra, y el gran prestidigitador estaba presente, CGR el manipulador, o bueno, de eso siempre se jactó aunque era cierto que en innumerables ocasiones el tiro le había salido por la culata. Ante tal desmán Asambleario, CGR se puso en pie al tiempo que, haciendo un gesto, ordenó a la oficial Lorelei que retrocediera. Se acercó al micrófono de los oradores, le puso la mano sobre el hombro al joven, y acercándose al micrófono se dirigió a toda la asamblea.

– «Hemos venido a escuchar, comprender, asesorar, y juzgar. Somos la Asamblea, un ejemplo de justicia, equilibrio e igualdad. No somos como esas generaciones antiguas que se dejaron llevar por el odio a la asamblea, y que atacaron sin razón a los principios básicos  de nuestro nuevo mundo, que prefirieron morir por la podredumbre del sistema rancio y absolutista que nos gobernaba. No permitiré en mis juicios esta sin razón. Hemos escuchado al joven Mohamed, pero de igual forma hemos de escuchar al ciudadano Javier, sin amenazas, ningún insulto, sin coacción. En la Asamblea todos somos inocentes. El próximo conato será analizado minuciosamente y les prometo que haré todo lo necesario para traer delante de este tribunal a todos aquellos que no respeten las garantías de este tribunal»

En ese momento, los cachorros rompieron en aplausos y vítores hacia la Asamblea y su ideal justicia paritaria. No cabía duda alguna, había sido una provocación en toda regla para poder esgrimir la pancarta gubernamental de la justicia social humanitaria. Pero había algo más encerrado tras este juicio. Hacía ya tiempo que los tratamientos de Sr, Don, excelencia, ilustrísima, etc, estaban penalizados, e iban en contra de la igualdad social,  sin embargo,  Mohamed Abdelkader insistió una y otra vez sobre lo mismo «Sr Javier». Alguien no iba a salir bien parado y me da que «Sr Javier» tenía ciertos conocimientos ante el tribunal.

– A continuación, tomará la Palabra el Ciudadano Reo Javier MC. Espero que la asamblea adopte la conveniente postura de justicia paritaria – Dijo CGR ante el acojonamiento general. Todos sabían lo que era «analizar un conato minuciosamente» y las consecuencias que eso acarreaba.

Ante el estrado, un hombre de avanzada edad, se aproximaba al micrófono de oradores con paso lento pero firme. Con voz clara empezó su defensa. – «Soy el ciudadano DAC REO – 5535 JAVMC, y me presento ante esta Asamblea para demostrar que el ciudadano Mohamed Abdelkader está incurriendo en una equivocación. Un grave error que procede de las doctrinas paternalistas, autoritarias, corruptas de épocas pasadas, y que esta asamblea supo eliminar. Mohamed está influenciado por personas que le asesoran con inquina hacia lo que significa la Asamblea, pues si no, cuál sería el objetivo de esta acusación sobre mí, un ciudadano que hasta la fecha no tiene mancha alguna, sino mas que atacar los principios de justicia, eso es lo que pretenden, atacar los principios básicos de justicia de nuestro sistema, para que de cara a los ojos extranjeros se nos insulte una vez más»

Se dijo para sí mismo, «Este Javier se va a cargar al MOR170, en un pis pas. Pero si a este le conozco yo ¿Javier MC? anda, si es el Tío Bill. Ahora con más razón, CGR valiéndose de su escudero Javier. ¿Qué habrá hecho el pobre?  Mohamed, no tienes ni un asalto»

– «El ciudadano Mohamed, fue contratado con la premisa que recibiría un salario de dos Bakunin por día, del que se descontaría la comida y los seguros médicos. Un sueldo muy generoso, pues dobla con creces el Peculio Mínimo Asambleario (o «penurio» que es su nombre entre los ciudadanos  de a pie) para las labores realizadas por el ciudadano. Aquí puedo mostrar el contrato que se firmó, y en donde se recoge esto que he relatado» –

Una cámara mostró en las pantallas el documento legible completamente, de una claridad y nitidez brutal.

– «Las fechas en las que el ciudadano Mohamed estuvo trabajando en los jardines de la vivienda que me tiene concedida la Asamblea para su cuido, corresponden al mes de Abril, y no a septiembre que fue cuando ocurrió su noble Ramadán. Como podrán observar en estas fotos,  en su parte inferior hay un Noticiario Asambleario con la fecha del día, y que con permiso del Intendente Judicial si la fecha se puede ampliar, se ve claramente que corresponde al quince de abril, y en la que, por cierto, se ve al Ciudadano Mohamed que está comiendo en una mesa conjuntamente con todas las personas que habitan en la vivienda. Yo no sé si Alá debe guiarme para ser buena persona, sólo pido a la noble asamblea que tenga en cuenta los datos que he expuesto y llegue a la verdad, que se averigüe qué motivos son los que llevan a este joven asambleario a cometer semejante falta contra la justicia que con tanto esfuerzo hemos conseguido. Que la Justicia de la Asamblea se reparta para todos igual. Muchas Gracias.»

Ni un alma respiro, el silencio irrumpió lo mismo que el griterío había sido minutos antes el amo de la plaza. El ciudadano reo se retiraba del micrófono con la cabeza gacha, en señal de humildad hacia la Asamblea. CGR se ponía en pie, cogía su dossier y se dirigía al micrófono. Por un momento me dio la impresión que le guiñaba el ojo a Tío Bill, acto seguido se giró de nuevo hacia su mesa, y dejo el dossier para volver a dirigirse hacia el micrófono.

– «Antes que nada he de decir que esta Asamblea es un ejemplo, a pesar de los indicios manipuladores, que es obvio, que ha provocado esa ira. Habéis demostrado tener Juicio, ese juicio que se requiere de todos y cada uno de los ciudadanos. Oficial Lorelei, antes de proseguir con mis recomendaciones y mi valoración sobre este luctuoso acontecimiento quisiera que se acercara el ciudadano Mohamed para interrogarlo acerca de estas revelaciones que nos ha expuesto el reo JMC, pues no sería de justicia no hacerlo» – La joven se aproximó hasta donde se encontraba el ahora sospechoso de todo mal, lo asió por el brazo y lo arrastró casi literalmente hasta el micrófono.

– «Mohamed, las acusaciones aquí vertidas son muy serias. No sé si llegarás a comprender lo importante que resulta para ti decir la verdad absoluta, pues todos los indicios y pruebas dan como cierto que estas mintiendo, y no solo contra esta asamblea, además lo haces contra tu creencia pues has invocado el nombre de Alá y el sagrado Ramadán para culpabilizar a otra persona. Nuestro castigo será terrenal, pero el castigo de tu Dios puede ser aún peor, pues vivirás condenado sin honor y tu familia lo pagará por siempre. ¿Crees que realmente es lo que quieres? Mohamed, habla, tu castigo será mucho menor, una simple falta si nos confiesas que manipuladores  han torcido tu forma de ser buena y honrada, propia de los hermanos musulmanes. Mohamed, habla, y tu Dios será generoso contigo y no te privará del honor de disfrutar de los placeres del paraíso una vez que la vida se aparte de ti.»

El joven, de altura considerable, había doblado el espinazo, sus rodillas y con las manos implorando perdón, empezó a  gritar «Álvarez, el ciudadano Álvarez, Daniel Álvarez, él fue quien me dijo que es lo que tenía que decir, que si no lo hacía acabaría con toda mi familia, que los descuartizaría,  que enterraría los trozos por separado para que nunca encontraran la paz. Y se ha llevado a uno de mis pequeños».

Para un ajeno, Javier MC, CGR, Daniel Álvarez, eran meros actores en un escenario de opereta macabra y sádica, sin embargo, esos tres personajes se habían cruzado en su vida años atrás y al margen de la injusticia que se estaba orquestando, no entendía muy bien por qué hoy volvían a formar parte de su camino. No podía dar crédito  que  tras más de treinta años CGR quisiera vengarse de Dani, ¿por qué?  Dani  reclamó lo que era suyo de pleno derecho. No entendía por qué  Javier se prestaba a este absurdo. Y mucho menos, seguía sin comprender por qué tenía que ser testigo de esto.

En un claro intento de provocar la algarada del público CGR se dirigió a la concurrencia. «Está claro que la Asamblea tiene  enemigos no solo fuera sino dentro de su propia casa. Busquemos la Libertad y eliminemos la traición”. En ese mismo momento hizo un ademán hacia la zona de Oficiales. No se había percatado, pero cuando quiso darse cuenta, la oficial Lorelei y su compañero, se habían colocado a su espalda, lo habían apresado de brazos, y lo arrastraban hacia el patio de Reos, al grito de «he aquí al ciudadano Daniel». Mientras se retiraban, justo antes que los cachorros Bakunin comenzaran a lanzar sus penalizadores estandarizados homologados, seguidos por el resto de asamblearios.

 

Destierro 1

Daniel Caravella

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