El Big Bang, las arrugas en el tiempo y las relaciones sociales

Dedicado a Elena y a Paco

 

George F. Smoot recibió el Premio Nobel de Física en 2006 por sus descubrimientos acerca de la radiación de fondo del Big Bang, gracias a las mediciones realizadas por medio del satélite COBE. Todo el proceso de estudio y las peripecias que lo acompañaron fueron relatados en el libro de divulgación de sugerente título Arrugas en el tiempo.

 

En él Smoot expone la paradoja a la que se enfrentaban los físicos antes de sus descubrimientos: si en los primeros momentos tras el nacimiento del universo, es decir tras el Big Bang, toda la energía y posteriormente la materia estaba distribuida uniformemente en el espacio-tiempo (hipótesis comúnmente aceptada por la astrofísica), ¿cómo había podido concentrarse para formar galaxias y otros objetos, y en general, el universo tal y como lo conocemos ahora?  Ese planteamiento impedía concebir concentraciones de materia que pudiesen generar campos de gravedad importantes como para poder configurar el firmamento que nos envuelve.

La física actual concibe que todo objeto con masa “deforma” el espacio-tiempo. En los artículos de divulgación se suele representar gráficamente de forma simplificada como una pelota hundiéndose en un plano. El descubrimiento de Smoot al analizar los datos de COBE y poder construir un “mapa” del universo primigenio fue precisamente que la materia y la energía no se distribuían uniformemente en los primeros instantes del cosmos, sino que se producían lo que él llama poéticamente “arrugas en el espacio-tiempo”, zonas de concentración que permiten explicar la generación de estrellas y galaxias.

Desde que leí el libro de Smoot he estado tentado de aplicar el concepto de las “arrugas en el tiempo” a las relaciones sociales y la vida en sociedad en sentido amplio.

Considero que todo el mundo debe poder ejercer el derecho a ser reconocido en la sociedad, a sentirse alguien especial, a “deformar” el tejido social con su personalidad. No existen dos personas iguales y por tanto toda persona es valiosa.

Los medios sociales han promovido y acentuado el que las personas “deformen el tejido social”, que se den a conocer en otros círculos sociales más allá de los meramente físicos, que encuentren a otra gente afín a sus gustos, que puedan compartir sus creaciones (textos, vídeos, fotos, ideas…) o las de otros, y en suma, que puedan agruparse y relacionarse con personas de cualquier lugar del mundo, creando “arrugas en el espacio-tiempo social”, o lo que es lo mismo, superando la uniformidad y los límites de relación impuestos por la proximidad. Y ése es quizá el mayor regalo que nos ha traído Internet.

smoot

Pablo Rodríguez Canfranc

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