El amor en La Boutade

– Con el carácter que tú tienes, Abogado, no te veo yo escribiendo, así con mayúsculas, sobre el Amor.

Suena a reto lo que me dice Mercedes y recojo el guante por la tangente:

-¿Qué has vendido por San Valentín?

Poca cosa. No salgo de los ejemplares de Love Story. De la generación a la que pudo emocionar, sólo me queda Elena y no la veo yo rememorando tiempos pasados con semejante pastel. Y como no soy Corín Tellado, bibliografía sobre el “Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser” no tengo mucha.

Para que luego digan que con el Diccionario de la Real Academia de la Lengua no te puedes echar unas risas. Y nos reímos.

Para los egocéntricos – digo– la segunda acepción tampoco tiene sentido: “Sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear”. ¿Crear el qué?

– Eso debía ir por los literatos. Ahí los académicos, barriendo para casa.

Pues yo creo que debían ir ya éstos por el tercer chupito y al cuarto, la justificación del polvo suelto: “Tendencia a la unión sexual”.

Resumiendo, que el amor nace de una insuficiencia que nos da energía para comunicarnos echando polvos. ¿Tú amas mucho Abogado?

A mi no me mires que en este blog solo cabe lo tuyo con el Poli, Mercedes. ¿Te ama el muchacho?

Me pidió un libro por San Valentín, no creas. Como a Beatriz, no me trata, y tampoco es de ir en círculos. Pero su corazoncito sí tiene y clavando mi pupila en su pupila azul, le arreéUn hombre”. Lo que ha llorado el Paco.

Espero que no en público, en esta ciudad las fuerzas del orden sólo pueden llorar cuando sacan a La Macarena.

Y vale, la historia impresiona: escrito por la Fallaci (cuando aún era la Fallaci y no la guerrera en Cruzada contra el Islam ) yo podría entender la emoción de Mercedes con la muerte del disidente griego Alekos Panagoulis. A algún Alekos conocería allá en Argentina, pero con mi carácter se me escapa la conexión con un policía sevillano.

– Mira Abogado, ahora cuando ya nadie recuerda aquella dictadura y en Grecia campa la neoliberal, Un hombre ya no es la historia del disidente griego asesinado por los Coroneles. Un hombre es ante todo una historia de amor: Oriana se enamora de Alekos en la serie de entrevistas que le hace tras su liberación y hasta que lo asesinan. Lo que tú llamas “quedar” ella lo llama “entrevistas”. Se va enamorando de él poco a poco: el inicio es la admiración por la lucha que él representa pero el amor llega como una revelación. Alekos es todos los hombres que Oriana ha amado hasta entonces. Donde pone Alekos, pon Paco.Esta revelación fue mi dedicatoria y causa del llanto del muchacho.

– Ha tenido que ser también la tranquilidad de que el Poli no haya tenido que ponerse el mundo por montera entregando las armas y denunciando la represión. No sé yo si el puesto os daba para vivir los dos….. ¿No tendrás por ahí La Estrella de la Guarda ? Tengo que hacer una dedicatoria así nos suba definitivamente el azúcar.

Rebusca Mercedes y lee en alto “Historia del amor de un profesor de inglés por su alumno holandés” y me lo alcanza.

No solo es eso. Con el alumno, Edward Manners solo persigue la cuarta acepción de la RAE. La revelación del amor al inglés le llega cuando recuerda a su primer amor, Byron. No se le revela por qué le quiso, pero si sabe que cuando Byron se adentra en el mar para no volver a ser visto, es en Manners en quien piensa. No le cabe duda de que estuviera donde estuviera Byron es a Edward a quién extraña y a quien quiere a su lado.

Y antes de que mi carácter me venza y tenga que borrar lo anterior, voy corriendo a correos a enviar el libro y la dedicatoria. Quiero que sepa, quiero que no le quepa ninguna duda de que en esta maldita distancia es en ella en quien pienso.

la estrella de la guarda

Luis Casas Luengo

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