“Diario de una vida breve” de J. MANUEL SILVELA SANGRO – La Secta del Libro, el club de lectura de LasdosCastillas.net

El pasado lunes 21 de diciembre nos reunimos a las 20.00h, alrededor de una mesa, como siempre. Destacaron la ensaladilla Armengot (no se puede llamar “rusa” a esa obra maestra) y una quiche con espinacas, jamón y piñones, seguidos de cerca por canapés de Mallorca, empanada de champiñones y jamón, así como embutidos y queso con pan de centeno. Una tarta de tiramisú y sobaos artesanos, todo ello ríquisimo, completaron nuestra velada cultural. Dispusimos, como siempre, de albariño para ambientarnos y estimular nuestra imaginación y sociabilidad. Un par de rajadas pidieron tónica sin ser abucheadas por ello.

¿Cómo se aborda la escritura de un diario? ¿Para quién se escribe? Son algunas de las muchas preguntas que surgieron entre nosotros, en el debate posterior a la lectura del “Diario de una vida breve” de Juan Manuel Silvela Sangro, libro propuesto por Elena Silvela, que se ahorró la presentación del libro presentando en su lugar a un lector muy cualificado y testigo de muchos de los hechos narrados, Pedro Pablo Miralles Sangro. Surtió efecto, porque nos encantaron los comentarios de Pedro Pablo, que aportaron además datos de la vida personal de Manuel, “Manolete”, haciendo muy cálida la reunión.

Y preguntamos, claro que preguntamos. Lo que nos interesó en un primer momento, quizá por la actitud entrometida que propicia el enfrentarnos a un diario, fue conocer a la persona que se ocultaba tras el narrador, que nos representábamos como intelectual, extremadamente culto y gran metabolizador de la cultura, aportando su propio sentido crítico y estético y sus propias descripciones de artes y de vida a lo sentido. Llevado a cabo además con frases admirables, que leímos en alto, muy bien por cierto. De acuerdo con el testimonio obtenido, no nos equivocamos en nuestro juicio. Sin embargo, cotillas de nosotros, echábamos de menos emociones, secretos, conflicto, lo que uno espera averiguar en los diarios al uso. Gracias por aportarnos algunas referencias ocultas, familiares, con amenidad y su toque de guasa, Pedro Pablo. Llegados a este punto, nos asombramos ante la enorme figura de su madre, Pilar Sangro, rebelde, vanguardista y poco convencional. Valiente y difícil actitud en Madrid y en postguerra.

Luego fuimos a más. Hablamos de las descripciones, de los análisis contenidos en el libro. De aquella sociedad de los 50 en Madrid, y de sus calles, vívidamente retratadas. De su actitud ante la enfermedad y ante una expectativa de vida corta. Nos sorprendió a todos la profundidad y la calidad de la escritura en un hombre tan joven.

Una cosa fue llevando a la otra y llegamos hasta la reflexión ¿Cómo abordamos la escritura y la fotografía? ¿y por qué? ¿Cómo nos sentimos ante lo perpetrado con tanta alevosía? Los más de nosotros admitimos escribir como medio de comunicarnos, expresarnos de un modo que encontramos imposible de otra forma. De intentar ocultarnos entre palabras para mostrarnos más. Desde la contínua y sutil trampa al lector. Que nunca sepa cuánto hay de nosotros ¿Pudor o seducción? Tal vez la seducción se base, entre otras cosas, en una utilización inteligente del pudor.

Otros queremos al lenguaje, a la palabra, y nos gusta jugar. O a la luz, los objetos, lo que dicen en ese ahora captado en un antes para siempre. Nos importa entonces casi más cómo contamos, que el hecho de contar. Buscar una nueva imagen, otra manera de decir lo mismo. La hoja en blanco, representada ya en una pantalla, nos parece entonces un crucigrama, una partida de “Apalabrados” contra nuestros tópicos internos. El objetivo, derrotar a lo insulso. No siempre sale bien. Pero intentarlo es como una droga, a la que nos vamos aficionando más y más.

Y ¿somos posesivos con nuestras criaturas? Para sorpresa nuestra (o no tanto) descubrimos que sí ¿Qué haríamos por nuestras fotografías o nuestros textos? Nos han costado mucho y las defenderemos como una tertuliana rosa a un hijo. No les diremos que se coman el pollo, pero casi. Podremos compartirlas, pero nunca dejar que las altere otro.

En ese sentido, nos pareció muy valiosa la actitud de la madre del autor al expurgar el diario de contenidos meramente emocionales, hasta dejarnos un libro blanco y gris, minimalista e intelectual, donde resalta el pensamiento y el estilo de un sobresaliente escritor joven.

amisa narrativa contem.

Pilar Rubio

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