Diario de un Estudiante de Septiembre. Décimoquinto día. – por DANIEL CARAVELLA – #escritos

Buenos días de nuevo diario.

Acabo de llegar. La primera parte de la mañana ha ido, que no es poco, pues de los temas de historia que han entrado, oh casualidad, uno era de los que para que mirar si me sé los otros nueve y el otro era uno de los de alfiler, menos mal que lo he podido defender. La segunda parte ha sido más dura, el efecto de la cafeína se ha disipado y me han tenido que llamar la atención dos veces en el examen por los ronquidos que daba, aún así, he podido terminarlo todo, casualmente era uno de los textos que había trabajado con la pérfida loba.

Voy a reponer fuerzas,  creo que debo descansar un poco, esta noche me toca el asalto final, y debo recuperar algo de sueño, sino, no llegaré.

Las ocho. He repuesto mis energías. Plan de actuación.  Preparare termos de café suficientes para el rodaje de la noche, pero para que no me pase lo de esta mañana en el examen de lengua, llevaré en previsión un termo más para mantener el estado espídico. Con respecto a las asignaturas, empezaré primero con Filosofía, creo que va a ser más duro que si la dejo para después, me puede entrar la pájara de madrugada y no darme tiempo.

Todo listo.

Las cuatro de la mañana, acabo de despertarme, no sé en qué momento filosófico me he quedado dormido. El libro y los apuntes son una balsa de café, incluso yo mismo parezco un cafetal.  La cosa esta muy mal.

He recogido todo  por encima de la mesa, me he lavado y he tendido los apuntes y el libro  para ver si se secan. Proseguiré con matemáticas, un repaso rápido para refrescar algunos conceptos, y luego a intentar ver que se puede salvar de la Filosofía.

Jodé, menos mal que he puesto el despertador. Las ocho, esto no lo salva ni la providencia.

Me voy al examen. Me encomendare a la Virgen, me encomendare a la Virgen, me encomendare a la Virgen.

Acabo de regresar.

Descalabro, esto es un descalabro. Me han puesto primero el de Filosofía, por lo que no me ha dado tiempo a repasar antes del examen. He contestado casi todo, pero verdaderamente no sé que he puesto. Ya dudo si la Beltraneja era hija de Felipe II, de Pepe Botella, o si realmente existió. Dios, eso es historia, no Filosofía, ¿a qué me he presentado? Con las mates, la cosa ha ido más fluida, sin embargo dudo de los resultados, los botones de la calculadora se me cruzaban, así que no sé si multiplicaba, dividía.

Cuando me ha visto mi madre y me ha preguntado « ¿qué tal?» le he respondido sonriendo, “«bueno, estudiar, estudiar y estudiar ya está hecho, ahora solo queda la providencia, providencia, providencia, que va a tener bastante trabajo»

Me acabo de mirar al espejo. Las ojeras me llegan por debajo de las comisuras de los labios. Me voy a acostar, y espero que al levantarme hayan pasado diez años.

Buenas noches, diario.

 

diario estudiante septiembre

Daniel Caravella

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