Desde el feminismo – por IGNACIO ÁLVAREZ

Creo que el feminismo nos ha puesto a todos un espejo delante. Creo que el feminismo nos ha obligado a hacer un examen de conciencia del que probablemente muchos -si somos honestos puede que casi nadie- salgamos bien parados. Me incluyo el primero, claro.

Todavía hoy las cargamos con tantos fardos pesados. Todavía hoy asumimos que sean ellas las que carguen con buena parte de los quehaceres domésticos. Con los cuidados. Con los afectos. Ya lo puedo oír: hay muchos ellos que lo hacen. Y no sólo son santo de mi devoción sino que me inspiran profundo respeto y admiración infinita. Creo que es el camino a seguir. Por los que fregaban platos en los ochenta y el resto les decía que eso no era de hombres.

Todavía hoy asumimos que sean ellas las que soporten temores especiales y bien reales cuando vuelven a casa, solas, por la noche. Nosotros, claro, las acompañamos para protegerlas. En ese gesto está condensado todo. Lo dice todo. Porque lo cierto y verdad es que no solemos temer que sean otras sino otros quienes les van a hacer daño…Y no precisamente obligándolas, qué se yo, a hacer flexiones o correr a la pata coja, ¿a qué no? Los peligros que acechan en la noche son varios. Los peligros a los que se enfrenta, aun hoy, una mujer, son algunos más. Y son sólo suyos.

Son solo algunos ejemplos. Abundan, desgraciadamente.

Son pequeños gestos. Son las cosas del día a día. Son los modos de comportarnos. Son los detalles invisibles pero bien perceptibles. Es a veces la forma de mirar. De pensar. De hablar. Es el Catedrático con el puñetazo en la mesa. Es el conductor del autobús comentando la jugada con otros como él, en grupo normalmente. Es el pescadero desnudando con los ojos. Es el gran ejecutivo del Santander con sus insinuaciones. Es la turba gritando que la igualdad ya se ha logrado y que “qué más queréis”. Es una parte del planteamiento de Jordan Peterson. Es, a veces, todo.

No hay ninguna guerra contra el hombre por el mero hecho de serlo. Hay una guerra contra las actitudes que, en su inmensa mayoría, lleva a cabo determinado perfil de “macho-facho-neoliberal” (hola, Cristina; hola Luna), porque se está viendo, desde tiempos inmemoriales, cómo esas actitudes las están rompiendo por dentro y no pocas veces por fuera. Nos mean encima y dicen que llueve.

Nos los han dicho bien y alto y bien claro desde hace tiempo. Nuestras hermanas, amigas, compañeras, camaradas, colegas, amantes, esposas, madres, abuelas, tías, todas ellas, dieron la voz de alarma. Tenemos que estar a la altura del desafío. Tenemos que seguir cuestionándonos. Tenemos que ponernos patas arriba.

Podemos empezar por quedarnos observando un rato la imagen que devuelve el espejo. Podemos empezar a ser honestos con nosotros mismos. Podemos empezar a pedir ayuda. Podemos echarle un vistazo a lo que han compartido por escrito Grayson Perry u Octavio Salazar.

Podemos hacerlo. Debemos hacerlo.

¿Vamos?

 

 

 

Ignacio Álvarez

Ignacio Álvarez Ha publicado 6 entradas.

Profesor de Derecho Constitucional en Universidad Complutense de Madrid. Sus principales líneas de investigación se centran en la igualdad de género y no discriminación, el feminismo, la democracia paritaria, y la representación política. Intenta aprender todos los días algo, lo cual sus alumnos suelen agradecer mucho (y algunos de sus compañeros, también).

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