Del H al B – por ÁLVARO MÁRQUEZ

Reciclando gramajes llegaste a la conclusión de que cuanto plasmaste de algún modo quedó, de que el trazo siempre permanece, que si es bello en su génesis también lo es a su conclusión.

Hoy te encaramaste de nuevo a aquella colina tan alta para probar las grises durezas sobre el hiriente papel. No hacía frío, no había viento, sólo una calma profunda que te hizo recordar tantos trazos por momentos. Te cebaste y afanaste y pudiste comprobar que lo esencial permanece a fuerza de tanto dar. Te mostraste agradecido al ver las líneas brotar, esas que un buen día congelaste con infinita torpeza a costa de tan mal expresar.

Y fue sublime el instante desde aquel lugar tan alto, y sobraban los colores, los añadidos encantos, pues sólo con cuatro líneas comprobaste que un dibujo encerrado lleva tanto que podrán pasar los años desde que un día se fraguara, que da igual que algún detalle, alguna sombra olvidaras… pues plasmaste aquel momento para el resto de los tiempos, y quedaste satisfecho, en paz para el nuevo encuentro. Recogiste materiales y presto cerraste el cuaderno; era tarde para ti y el sol giraba al naranja, murmuraste nosequé y marchaste sonriendo. Y pensabas al bajar que fue claro y bien certero aquel primer pensamiento: que el trazo, si nace bello, permanece siempre eterno.

 

Álvaro Márquez

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