De un ignorado artista – por JUAN ANTONIO LÓPEZ DELGADO

En un momento de nuestra conversación – pocos días antes de morir –, el buen Pintor Ignacio López se levantó y fue hasta una habitación de su casa con cuadros suyos depositados en el suelo… Cogió un bodegón y me lo entregó diciendo solamente: Para ti. Y me lo dedicó y rubricó en el reverso.

En la Pintura con mayúscula de Ignacio hay un latido cordial de bonhomía y de bienvenida al espectador. Ora en el retrato, en el bodegón o en el paisaje. Él ha estrechado esa linde, pero para sí. Del cuadro hacia él, un torbellino de ansiedades oscuras, de desgarramientos inobservables, de fluencias de arrobo… Incluso en la voluntad de lo grumoso realzado no hay siquiera conciencia del origen, venga por vía de Seurat o Signac con el puntillismo o contienda en la escala regional con el propio Ballester. Pues que no es sino acendramiento de rúbrica y personalización de un carácter, más que en la boga y complacencia de sus oasis, en la lucha de afrenta y frenesíes de la vida.

Por eso no es la sugerencia fulcro de su idea estética sino la manera con que laborea en el yunque de lo insistido y parece entonces no despilfarrar nada de la sustancia vibrátil que se le arracima. Ladera en que, con toda la inconsciencia que se quiera, dirime su inmediatez del lado de Regoyos y no del postimpresionismo francés.

Insistamos en su insistencia: el dintorno ha de quedar fortalecido, para paradójicamente hacer menos matérico lo que contenga; para no disimular lo inútil de la reverberación.

Habrá que decirlo por penúltima vez y muy alto: este otro genio de la pintura regional ha pasado con su grávida semilla pictórica por Murcia, pero muy pocos se han enterado.

 

Cuadro de Ignacio López

Juan Antonio López Delgado

Juan Antonio López Delgado Ha publicado 8 entradas.

Murcia, 1950. Profesor de Enseñanza Secundaria. Doctor en Filología Románica. Académico Correspondiente de la Real Academia de la Historia (Madrid). Especialista en temas literarios e histórico-artísticos de los siglos XVIII y XIX.

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