De los distintos naufragios cotidianos

Por alguna razón desconocida,
él acabó sin suerte naufragando
en la playa hosca de una isla desierta,
aunque la gente inundaba las calles,
las voces saturaban los teléfonos
y los tuits perforaban las pantallas.
Pero el náufrago sólo escuchaba
el monótono rugido del mar.

Mil mensajes, botella tras botella,
entregó al arrullo del oleaje
intentando sin éxito escuchar
el murmullo cálido de una voz
cuyo eco atravesase los barrotes
que cierran el azulado horizonte.
Pero las miradas sobrevolaban
la escollera con alas de gaviota.

Perdido en los meandros de su tiempo,
vagando por los andenes nocturnos,
sufriendo un corte helado de alba urbana,
el náufrago acabo por no escuchar
sus propios pasos y se evaporó
como una neblina de soledad.
Mientras, la gente inundaba las calles
y los tuits perforaban las pantallas.

Pablo Rodríguez Canfranc

Pablo Rodríguez Canfranc Ha publicado 825 entradas.

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