Cuento triste de Nöel (o Navidad en Palafrugell)

Cuando llegó la carta de la compañía del gas anunciando que les cortaban el suministro, Emmanuel procuró ocultarla en el cajón más profundo de la casa. Llegaron de Camerún en el año 2006 y habían pasado por peores trances. Del andamio y del sueldo relativamente jugoso de peón de albañil, a la cola del paro; y de allí a varios periodos de chapuzas hasta acabar recorriendo la ciudad en el estribo del camión de la basura.

Christine se ocupaba merveilleusement de la casa en la que vivían alquilados desde su llegada, y de sus hijos, adorables españolitos nacidos en Palafrugell. “Le paradis sur terre”, así llamaban entre ellos aquella pequeña localidad costera de la provincia de Gerona. Vivían en un pequeño piso en un bloque de viviendas sociales donde habían hecho amigos de múltiples nacionalidades. Los dos pequeños eran las estrellas del equipo de fútbol. Samuel (por Eto’o) y Eric (por Cantona) eran admirados además porque hablaban tres idiomas como si nada. Emmanuel y Christine eran la pareja estrella de la comunidad porque eran bellos, buenos y formaban una familia adorable.

Emmanuel se quitó el mono de basurero de Palafrugell que apestaba levemente, aunque no demasiado comparado con el tufo que se adhería a su rizado pelo en verano. Tufo es un eufemismo para un hedor que resultaría insoportable para cualquier otro ciudadano de la villa costera. La recogida de los contenedores de los restaurantes del paseo marítimo, rebosantes de cáscaras de marisco y restos de pescado, resultaba traumática.

Emmanuel y su mujer venían de Douala, ciudad costera camerunense, lugar donde también había nacido Samuel Eto’o. Emmanuel de hecho presumía de haberle conocido cuando eran niños. Palafrugell tenía un clima al que se habían adaptado perfectamente, y hasta entonces la calefacción hacía que los inviernos fueran mucho más confortables que los de Douala. La carta venía avisando del corte del suministro a dos días vista, porque Emmanuel llevaba sin pagar cuatro meses, desde que un ERE y un ajuste de plantilla en la contrata de basuras le cercenó el sueldo. Desde entonces no le llegaba para los gastos de una familia de inmigrantes. Christine encontraba intermitentemente trabajos de limpieza en casas de alquiler veraniego; y en temporada baja colaborando con los servicios sociales en ayuda a dependientes.

Emmanuel se propuso solucionarlo en dos días, y así su familia ni se enteraría, antes de que llegara la Nochebuena el próximo miércoles. Se duchó y se metió en la cama donde plácidamente la bella Christine reposaba, intentando no perturbar su sueño. Fue inútil, se removió inquieta y se agarró a su marido como una pantera. Hicieron el amor y ambos cayeron presas de Morfeo.

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Amaneció como amanece en el Mediterráneo cantado por Serrat. Una mañana clara y azulada en la que mirando al mar, a lo lejos, el Olimpo y sus figuras mitológicas, centauros semidioses, toros como montañas, peces más grandes que ballenas y gráciles como exocétidos, rodeaban las embarcaciones de los pescadores que se echaban a la mar.

Emmanuel salió a la calle a las once en punto tras descansar unas horas. Iba caminando con la cara dirigida al sol y sonriendo, disfrutando a pesar de todo de las cosas buenas que poseía. Súbitamente se encontró en el suelo tras tropezar con un hombre que venía corriendo hacia él. Pudo oler el aliento alcohólico en su boca y darse cuenta del peligro a primera vista. Se levantaron y el tipo aquel le dio un empellón mientras vociferaba en la cara de Emmanuel, “eres un negro de mierda y te mereces una paliza por ser tan estúpido”. Emmanuel apenas pudo oír esas palabras porque otro skinhead que venía por detrás le abrió la cabeza con un machete. El otro le remató clavándole una navaja cabritera hasta el puño.

La voz de la locutora en la radio de la cercana terraza del bar relataba con monotonía: “la ministra ha afirmado que el informe de la OCDE hace una valoración muy positiva de la reforma laboral y lo define como un buen paso porque ha ayudado a dinamizar el mercado de trabajo, a reducir la dualidad laboral y a fomentar, incentivar y mejorar la competitividad del país”.

¡Feliz Navidad y un increíblemente próspero 2014 para todos mis queridos amigos!

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Antonio Babío

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