Comuneros, por LOLA SÁNCHEZ LÁZARO #EspañaenRetales

Como si algo hubiera despertado en su interior tras la visita de sus hijos Leonor y Carlos, la reina manifestó deseos de recuperar su vida; instaba al marqués de Denia para salir de palacio, le pedía que reuniera a los Grandes del Reino. Llamadas de auxilio perdidas en el vacío de la meseta castellana, envueltas en una red de  mentiras; la peste era la preferida. Su alusión bloqueaba cualquier intento.

Y fuera de las puertas de palacio, la vida.

Las calles ofrecían un aroma peligroso, se desconfiaba de los consejeros flamencos que acompañaban a Carlos, que ni siquiera conocía nuestra lengua. Su elección como emperador disparó todas las alarmas. El miedo se expandió; miedo a que abandonara los asuntos españoles; miedo a que vaciara las arcas; miedo a que exprimiera esfuerzos. Quejas desatendidas flotaron en el vacío, en la ambición de hombres sedientos de poder y dinero.

  1. Una red conspiratoria fue alargando sus tentáculos. Castilla se alzó en armas, Toledo a la cabeza. Y en la mente de todos, la Reina. Dos bandos movidos por el interés, imperiales y sublevados, tirando de la reina, cada uno de un extremo, como si fuese una muñeca de trapo que se pudiera remendar. Y ella, asombrada por ver pulular almas en el palacio, expulsada la figura de su carcelero el marqués de Denia, se movía entre los comuneros que aguardaban su firma en documentos que habrían cambiado el devenir de la Historia.

Los comuneros instalados en Tordesillas sembraban el miedo entre los imperiales; la reina Juana tenía la llave de la cerradura que hubiera abierto su nuevo destino. Y no la usó, tantos años encerrada, sin saber qué ocurría tras los muros de palacio, con sus facultades mentales mermadas, presa de intereses, dejaba correr los días sin sancionar lo que tantas veces le pidieron aquellos.

Y acabó. Las tropas imperiales tomaron Tordesillas, el sueño se desvaneció entre la nebulosa de sus recuerdos. Poco más de tres meses duró la esperanza de un futuro para la reina; la esperanza de vivir se congeló entre las murallas de la ambición.

 

España retales 8 Los comuneros Padilla, Bravo y Maldonado en el patíbulo. A. Gisbert, 1860. Congreso de los Diputados, Madrid
Los comuneros Padilla, Bravo y Maldonado en el patíbulo. A. Gisbert, 1860. Congreso de los Diputados, Madrid

Lola Sánchez Lázaro

Lola Sánchez Lázaro Ha publicado 57 entradas.

2 comments

  1. ¡¡¡Qué interesante, Lola!!!.
    Miedos que no andaban descaminados, una rebelión que puso en jaque al regente,extranjero, una Reina legítima prisionera, mentalmente desequilibrada, a la que se intenta utilizar una vez más, pero que no apoyó a quienes iban contra su hijo el Rey, y ya Emperador .

  2. ¡¡¡mil gracias, Emilia!!!
    La verdad es que es todo un placer sumergirse en libros que van desgranando la vida de un arco muy variado de personajes.
    Un abrazo 😀

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *