Carácter, por JAVIER PECES – #escritos

Planteamiento

  1. Nunca se sabe si es mejor o peor eso del carácter latino, o mediterráneo, o como quiera que se llame.
  1. Cuando has nacido en el sur, para sumirte en una depresión bastan tres días de nubes grises, lluvia a todas horas y frío en los huesos. Eres de luz del sol, brisa del mar y sopor de tarde de verano.
  1. Reaccionas casi siempre con las tripas y muy pocas veces con el intelecto. Sientes más de lo que piensas. Amas y odias a la vez, con intensidad y sin darle muchas vueltas.
  1. A poco que te dejen, tiendes al mínimo esfuerzo -tuyo- y despotricas por causa de la inutilidad -del resto- dejando claro que estás salvando el mundo tú solito. Tu empresa es una porquería, y menos mal que estás tú ahí para mantenerla a flote.

 

Nudo

  1. Los occidentales del norte se quedan a cuadros cuando nos ven en nuestra salsa. Están acostumbrados a trabajar en equipo, piensan las cosas antes de decirlas, miden sus palabras para no ser desconsiderados y valoran la pertenencia a un grupo que triunfa por el esfuerzo de todos.
  1. Los norteños son poco dados a los extremos, a las prisas de última hora y a las urgencias caprichosas. Ni se les ocurre dejar el trabajo de otro sobre una mesa durante semanas, sobre todo si han hecho que trabaje hasta la extenuación para cumplir una fecha.
  1. Saben que el trabajo en equipo produce más que las genialidades individuales, y procuran que cada cual se vaya a casa a una hora razonable. No encuentran valor alguno en una oficina llena de gente a las tantas de la noche. Es más, sospechan que algo anda mal si alguien no se va a casa cuanto antes.
  1. Aquí somos muy de presunción de inocencia para los nuestros y castigo instantáneo e implacable para los adversarios. De ver comportamientos intolerables -cuando el contrario sube al poder- donde había negocio legítimo si mandaban los afines. Vemos nepotismo o necesaria confianza dependiendo de la filiación del protagonista.
  1. Todos los sueldos son demasiado altos si los ganan los otros, pero forman parte del juego del libre mercado cuando se trata de los míos.
  1. No dudamos con el dardo del calificativo malsano, pero exigimos respeto en las expresiones que vienen del otro lado.
  1. La paja en el ojo ajeno impide que veamos la viga en el ojo propio.
  1. Somos, en definitiva, incapaces de ser objetivos.

 

Desenlace

  1. A cambio de todo aquello, somos creativos hasta la extenuación y encontramos solución a problemas que el norteño deja por imposibles.
  1. Nuestra vida es arte, y sería belleza si no fuera por nuestra legendaria dejadez. Esa que nos impone la necesidad irrefrenable de obtener el beneficio al plazo más corto posible. Si, nos dejamos los escombros en medio de la calle para no incurrir en el coste de llevarlos al punto limpio correspondiente, cosa que escandalizaría a un… ¿alemán?
  1. Creamos mitos, dejándonos llevar por nuestro sentimiento de inferioridad. Creemos que siempre es mejor lo que viene de fuera, dejando que se nos muera por asfixia el genio local.
  1. Suponemos estar en posesión exclusiva de la picaresca y nos adelanta el teutón por la derecha vendiéndonos unos cuantos millones de automóviles con la trampa grabada en sus cerebros electrónicos.
  1. Nos dejamos embaucar, víctimas de nuestras propias debilidades.
  1. Nos vendemos fácilmente a bajo precio, basta un plato de lentejas o la promesa del paso por una puerta giratoria. Se nos van los ojos detrás de cuatro baratijas.
  1. Un poco de deporte pasivo cambia nuestro criterio, a mayor y mejor enriquecimiento de quienes saben explotar nuestras miserias. Nos da igual todo si tenemos nuestra dosis de evasión, cuando nuestra energía colectiva sería más que suficiente para cambiar radicalmente las cosas.

 

Moraleja

Hagamos algo antes de que sea demasiado tarde. Digo yo. Que no nos mate el carácter.

 

2015-08-11 16.23.48
Fotografía de ELENA SILVELA

Javier Peces

Javier Peces Ha publicado 35 entradas.

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