Boquerones a la bermeana, ricos, ricos

Esta receta es tan sencilla que hasta un niño podría hacerla jugando.

Hacen falta una cazuela de barro, a ser posible en buen uso, unos boquerones frescué, unos dientes de ajo, una guindilla picante, aceite de oliva extra virgen y vinagre de Jerez reserva 25 años (esto último no es fundamental, es mitad postureo, pero mola más porque tiene un sabor único).

Calentar el aceite unos minutos y añadir el ajo laminado y la guindilla rebanada, dorar una mica, y acto seguido depositar los boquerones en la cazuela. Previamente habremos limpiado las tripas y posteriormente lavado los boquerones. Yo les dejo la cabeza, no como al pobre Ned Stark, y la espina.

Como el calor en la cazuela pone el aceite como para echárselo a los White Walkers y a los gigantes de Mance Rayder desde lo alto de The Wall, en un minuto recomiendo apartarla del fuego. El calor remanente se encargará de finalizar la cocción de los boquerones que quedarán en su punto. Como para zampárselos en un festín con Robert Baratheon.

El pescatero me recomendó congelar los boquerones o anchoas durante al menos un día antes de cocinarlos, por si albergaban a ese malévolo nematodo parásito, más conocido por anisakis.

Así lo hice y me han salido ricos, ricos. ¡Agur!

 

boquerones antonio babio

Antonio Babío

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