Las amargas preocupaciones van a abandonar hoy mi pecho, por FRANCISCO NAVARRO – #relatos

El hombre mira a un lado y otro de la carretera. La urraca está en medio de la calzada. Devora un conejo. O un gato. Despanzurrado por un coche. Las cigarras cantan, inquebrantablemente. A lo lejos, sobre la llanura, el horizonte se refleja en la carretera. La maría arranca la carne inmisericorde. El hombre vuelve…

La vida secreta de los libros, por FRANCISCO NAVARRO – #relatos

La calle, llena de desconchones, parece más iluminada de lo que debiera. Nadie en su sano juicio espera un día brillante, con pájaros cantando, entre bombardeos, francotiradores y escombros. Un viejo tocado con un raído gorro de lana levanta el cierre metálico de una tienda ayudándose de una barra de hierro, cromada y doblada. La…

El amor es una fuerza de la naturaleza – por F. NAVARRO

Mi primo el escritor afirma que el amor es una fuerza de la naturaleza y compone, con mucha rima y poco gusto, poemas interminables usando metáforas imposibles e irritantes. Usa muchas flores, palomas, naturaleza, etcétera. Todo lo escribe en redondillas; su métrica es tan voluble como la ortografía del primer párrafo y siempre se pasa…

Juaninas – por FRANCISCO NAVARRO

«Juaninas» era un buhonero que recorría las calles del pueblo con un carro y un borrico dando voces, se llamaba Celedonio Corral. Era nuestro chamarilero autóctono. También los domingos, en la calle de la Feria, ponía una especie de casino ambulante en el que el premio eran caramelos, el complejo de ocio se llamaba «Las Taratas», constaba de un carrillo pintado…

Ambrosio Rondilla – por FRANCISCO NAVARRO

Ha muerto don Ambrosio Rondilla «industrial vinatero y poeta» según la elocuente necrológica que en «El Heraldo de la llanura» ha escrito Práxedes Muñoz Expósito, de cuarenta y dos años, natural de Manzanares, vecino de Tomelloso, soltero, acomplejado, con eterno olor a naftalina, frente descubierta y documento nacional de identidad setenta millones etcétera. «El insigne vate Rondilla ha muerto rodeado por…

Las puertas del Tártaro – por FRANCISCO NAVARRO

El síndrome del sabio de Sinope le hace rebuscar en los contenedores, inquebrantablemente, a la hora de siesta, cuando no hay mucha gente por la calle, ni mucho género en los containeres. Hábilmente consigue mantener el depósito de basura medio volcado, metiendo el cuerpo dentro y hojarasqueando el contenido. Cuando acaba la tria levanta con…