Aquellas nubes – por ELENA SILVELA #misescritos

Siempre piensa en el milagro y espectáculo de viajar sobre las nubes cuando mira por la ventanilla del avión. Volar y volar durante horas y horas sobre ellas hasta horizontes perdidos. Se acuerda de la de veces que quiso viajar cuando era joven y los billetes de avión eran escasos, desorbitadamente caros. Ahora todo es mucho más asequible, en precio y tiempo. Hace un recorrido mental por las diversas ciudades europeas y traza una ruta de vuelo mensual. Un solo fin de semana al mes, doce ciudades europeas en un año, con un presupuesto no muy alto. Impensable hace algunos años.

Vuelve su mirada hacia las nubes. Hace años eran más espesas. O quizá más apreciadas. Desde luego, las azafatas eran mucho más amables. El personal de cabina estaba enfocado hacia la atención al pasajero, era su máxima prioridad. Igual, igual que ahora…

Ha viajado tanto este año que lo único que desea en las vacaciones de verano es no tener que pisar un aeropuerto. O un avión. Aún así, sabe que mantendrá ese recuerdo de las nubes desde la ventanilla. Algodones gigantes de colores y formas infinitas, acoplados milimétricamente, avanzando al compás del viento, meciéndose a pesar del viento real.

Algún día el hombre pisará las nubes sin necesidad de dibujarlo en una viñeta.

 

El año pasado tuve el privilegio de aterrizar
en Bruselas desde cabina.
Allí, las nubes que todo pasajero
ve desde la ventanilla
son más nubes.

 

Fotografía de Elena Silvela

 

 

 

 

 

Elena Silvela

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One comment

  1. Algún día, pronto, muy pronto, depende de cada uno, el hombre se mecerá y volará con las nubes sin necesidad de dibujarlo en una viñeta.
    Bonito relato y envidiable fotografía.

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