Amor bajo el espino blanco – por CRISTINA LÓPEZ-SCHÜMMER #cine

¡Cómo es posible que haya descubierto tan tarde al director de cine chino Zhang Yimou!

El otro día, decía una mujer que no se puede describir una película como “bonita”, y yo estuve de acuerdo con ella hasta que anoche vi “Amor bajo el espino blanco” ¡qué película tan bonita! Y utilizo esa palabra porque es una palabra sencilla, dulce y cándida; una palabra alejada de la sofisticación y la ampulosidad, que como la película, expresa y resume, mejor que cualquier otra, aquello del “menos es más”. Yimou es un poeta de los pequeños detalles, de lo intimo, de lo cotidiano; un director inmenso, de inmensa sensibilidad que necesita películas pequeñas para demostrar su grandeza. Su grandeza emana aquí de la sencillez de su preciosa y cándida historia de amor. Cuenta ¿o mejor diríamos, pinta? una historia de amor tierna, conmovedora, poética, entre dos adolescentes durante los últimos años de la Revolución Cultural China, Nos pinta el amor, como Velázquez pintaba el aire; lo captura en largas y mimadas secuencias, donde las miradas, las sonrisas, las lagrimas o los gestos se ensanchan y crecen hasta salirse de la pantalla y rozarnos a nosotros. El color o la ausencia del él nos habla del amor o de la represión política en escenas con praderas cuajadas de flores o pinceladas rojas, o de calles y casas grises y ocres. Y siempre el río, presente con su fluir melancólico, nos susurra sobre la eternidad.

Es una preciosa historia de amor -un amor tan blanco y tan limpio como las flores del espino blanco-, que perdura y se te agarra a las tripas para no ser nunca olvidada.

 

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Cristina López-Schümmer

Cristina López-Schümmer Ha publicado 30 entradas.

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