Alejandro Magno en cartón piedra, por PATRICIA MARTÍNEZ DE VICENTE – #memorias #escritos

Debió ocurrir durante los primeros rodajes de la película, a juzgar por mis años: no más de 7. Fue en uno de esos sábados nublados de primavera castellana en el que los madrileños estábamos deseando dejar atrás el duro invierno. Junto al embalse de Santillana al pie del castillo del S.XI en Manzanares el Real – entonces cuatro muros desolados que apenas se sostenían unos a otros para no desmoronarse – el equipo de la productora americana se había desparramado entre las laderas del castillo y la explanada del embalse para rodar unos exteriores de lo que aspiraba a convertirse en una exitosa co-producción internacional: Alejandro el Magno. Richard Burton, un joven actor galés desconocido le había ganado la partida a Frederick March en el papel principal en cuanto Robert Rossen se percató de su atractiva virilidad y más aún de su calidad de actor procedente de la inconfundible escuela shakespeariana a la hora de dirigirle.

Y desvelo al fin el misterio que envuelve esta foto que el cineasta norteamericano Ted Pahle me hizo en brazos del 5º marido (si no me equivoco) de Elizabeth Taylor no muchos años antes de que ella cayera rendida en sus brazos, aunque con distinto propósito. En ese día tocaba un rodaje largo y complicado: batalla ecuestre, abundancia de extras, actores principales deambulando a la espera y Claire Bloom cobijada del aire fresco del Guadarrama ante una amplia tienda de campaña, fumando desmaquillada y sin mucho más que hacer. Como médico de la productora mi padre tenía que estar al pie del cañón por si en el fragor de las batallas de mentira ocurría un accidente real. En cuyo caso tenía que echar mano del botiquín, o incluso, de una ambulancia.

Yo debía de ser la única niña que correteaba por ahí a la espera de no sabía qué entre una amalgama de hombres que luego supe eran mozos que hacían el servicio militar en un cuartel cercano. Atento a varios frentes y sin perderme de vista, inesperadamente mi padre cortó su charla con nuestro amigo Ted Pahle y me llamó con la mano para que me acercara. Entonces él aprovechó para pedirle en un inglés impecable a Richard Burton. ¿Te importaría hacerte una foto con mi hija?

Richard me cogió al vuelo sin titubear y el fotógrafo nos enfocó rápida y atinadamente. Totalmente relajada al sentirme cobijada por esos hombres de confianza, creo que por eso salí tan sonriente. No sin antes haber observado de muy cerca al actor y verificar, a pesar de mi corta edad, que sí era muy atractivo.

La película que lanzó a Richard Burton al estrellato se rodó en España y se estrenó en 1956.  Nunca más lo volví a ver. Lástima. Me habría encantado seguirle la pista más de cerca.

 

patricia y ted pahle
Fotografía de Patricia Martínez de Vicente

Patricia Martínez de Vicente

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