Al retornar – por JOSÉ L. RECIO #sextina

Me permito recordar al lector que una Sextina es un poema cuya estructura obedece a características específicas: 39 versos (la gran mayoría endecasílabos) distribuidos en 6 estrofas de 6 versos cada una, y una estrofa final de 3 versos. No hay rima. El ritmo del poema viene dado por la repetición de la última palabra (o su sinónimo) de cada verso de la primera estrofa como última palabra en cada verso de las estrofas siguientes. Esta repetición se hace en un orden que constituye un patrón estructural. Esto es, si representamos la última palabra de cada verso en la estrofa primera como ABCDEF. El patrón que sigue ha de ser: Estrofa 2: FAEBDC / Estrofa 3: CFDABE / Estrofa 4: ECBFAD / Estrofa 5: DEACFB / Estrofa 6: BDFECA. La última estrofa o remate debe utilizar las seis palabras finales de forma que se colocarán una en el centro del verso y otra al final del verso: AB, CD, EF, aunque también pueden incluirse en otro orden.

 

Las campanas cuyo repique oigo,
Los gorriones que vuelan en el parque,
Las gentes que pasean por las calles,
Las calles y las plazas de esta ciudad,
Donde nací, crecí y luego partí…
Al volver, las cosas no se ven lo mismo.

Al alba todo parece lo mismo:
Gotas de lluvia en el balcón oigo,
La misma llovizna que cuando partí,
Arrullo de tórtolas en el parque,
El lento despertarse de la ciudad,
El rumor de las gentes en las calles.

Con el sol crece el atasco en las calles ;
Ahora hay más coches, ya no es lo mismo.
Noto que algo ha cambiado en esta ciudad,
En su ambiente. Y el ruido que oigo
Por dondequiera, incluso en el parque…
Algo ha cambiado desde que salí.

Décadas atrás fue cuando me fui,
Me despedí de estas mismas calles,
De sus plazas, sus rincones, sus parques.
Mas, al volver, ya no se ve lo mismo;
Voces distintas son las que ahora oigo.
Esta es y a la vez no es mi ciudad.

Ésta tiene más hechura de ciudad,
Solo me recuerda la que dejé.
Nuevos sonidos, no los viejos, oigo;
Nuevas gentes transitan por sus calles.
Todo ha cambiado, nada es ya lo mismo,
Incluso los árboles en los parques.

¡Ah, aquel, tan entrañable parque!
Refugio infantil dentro de la ciudad.
Es éste, mas no parece el mismo
Sin el hechizo de antes de partir.
Son éstas, mas renovadas, las calles,
Y otros los murmullos que en ellas oigo.

El mismo piar oigo en este parque,
Paseo por calles de la vieja ciudad,
Mas partí, y al volver no soy el mismo.

 

-- , Dental--

José L. Recio

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