Adelina – por ELENA SILVELA #misescritos

Grandes personajes se ocultan en vidas cotidianas. Adelina era un ejemplo. Mujer de ojos inmensos, mirada indecentemente profunda y puntualidad ante-británica, siempre diez minutos antes de la hora convenida. Su objetivo, ahora lo sé, era el mero placer de desaprobar la llegada puntual o tardía de su contrincante. De conversación sagaz, docta en idiomas y con pronto fácil. Escondía su fina educación hasta donde sus modales básicos de linaje le permitían. Primera para la juerga y siempre dispuesta a celebrar el más nimio detalle. Disfrutaba de sus amigos como nunca he visto.  Sangre azul y monedero rojo, aspecto anodino y andares de persona suficientemente vapuleada. Le importaba bien poco su aspecto, la belleza era para ella un parámetro radicalmente distinto del resto de la gente. Rápida en respuestas y soluciones. Paladar exquisito propio de una inmensa cocinera. Generosa en actos y parca en halagos. Encantadora a ratos, ladradora cual perro furioso en otras ocasiones. Gran personalidad de células pequeñas.

Aún no ha muerto, gracias a Dios. Larga vida tenga.

 

 

 

 

 

 

 

 

Elena Silvela

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