A propósito del himno – por LUISA CRUZ PICALLO

Después de la interpretación con letra del himno español por una conocida cantante nacional se ha levantado un revuelo mediático exagerado, aunque tal vez esto nos alivie un poco de las incesantes noticias acerca del separatismo catalán.

Al margen de las cualidades de la artista hay que reconocer que la letra, siendo benévolos, no está muy trabajada. Pero la culpa, si es que hay culpa, no es de ella, ni de los muchos poetas y escritores que le precedieron.

Lo que pasa es que nos empeñamos en poner letra de himno a una marcha. Ese es el problema: el himno español no es tal himno, es una marcha.

Pero no es una marcha cualquiera. Está documentada desde el siglo XVII cuando Fernando VI reglamenta y ordena las diversas marchas militares españolas entre las cuales está la “Marcha Granadera” o “Marcha de los Granaderos” aunque tal vez todavía no esté escrita ya se la menciona.

La primera referencia a la melodía sobre papel data del siglo XVIII en un manuscrito de Manuel Espinosa de los Monteros, al que se cree ser el autor de la misma. Sin embargo, según Lillo, la Marcha podía estar inspirada en unos compases de una Cantiga de Alfonso X el Sabio.

Descartadas las teorías de que la Marcha fuera un regalo de Federico II de Prusia si es plausible la que atribuye a Fernando de Ayora, capitán de Fernando el Católico el encargo de una “Pavana” a Enrique de Valderrábano.

Parece ser que la antigüedad de nuestra marcha se podría remontar a Fernando el Católico, que la trajo de Aragón a la corte y desde entonces se usó como preludio y acompañamiento de la entrada de los reyes. En ese contexto debería sonar magnífica porque lo es.

Oficializada la Marcha de Granaderos como Marcha Real e Himno Nacional es, sin embargo, el pueblo el que la consagra, resultando especialmente importante para aunar a los españoles contra la invasión francesa. Es entonces cuando se tararea por las calles y la tocan las bandas callejeras y se oye en los cafetines. Es un símbolo contra la opresión. Es una causa común.

Lo que da sentido a un himno nacional es esa fuerza que pone en pie al público en un teatro como en el caso del bellísimo coro del “Va pensiero” de la ópera “Nabuco”. Un público que acompaña al coro, una música que enardece y representa un ideal, en este caso a, una causa tan grande como la unidad de Italia.

Este poder aglutinante de una melodía con un pueblo queda reflejado especialmente entre “La Marsellesa” y el pueblo francés. El caso de “La Marsellesa” transciende, sin embargo, tiempo y fronteras y se erige como el himno a la libertad por excelencia.

¿Qué se puede hacer con nuestro himno, tan antiguo, tan solemne? Quizás dejarlo como Marcha Real y componer un himno nuevo, o encontrarlo entre los miles de libretos de compositores españoles que puedan ser adaptados como tal. También se podría utilizar letras de nuestros grandes poetas de ayer y de hoy.

O quizás seguir escuchando nuestro Himno Nacional, siempre de pie, en silencio, con respeto y emocionados ¿Por qué no?

Luisa Cruz Picallo

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