400 años del Quijote II: lamento de Altisidora

Siguiendo con la burla, cuando don Quijote y Sancho parten del palacio de los duques, la doncella de éstos, Altisidora, le reprocha con esta canción a don Quijote el haberla seducido y abandonado. Además le acusa de robarle tres trocadores o gorros de dormir y una ligas.

La moza además de inteligente y guasona (solamente los bobos no tienen sentido del humor) debía ser un bellezón a juzgar por cómo se describe a sí misma (la más hermosa doncella que Dïana vio en sus montes, que Venus miró en sus selvas) y a su anatomía (…de unas piernas que al mármol paro se igualan en lisas).

«—Escucha, mal caballero,
detén un poco las riendas,
no fatigues las ijadas
de tu mal regida bestia.
Mira, falso, que no huyes
de alguna serpiente fiera,
sino de una corderilla
que está muy lejos de oveja.
Tú has burlado, monstruo horrendo,
la más hermosa doncella
que Dïana vio en sus montes,
que Venus miró en sus selvas.
Cruel Vireno, fugitivo Eneas,
Barrabás te acompañe, allá te avengas.

Tú llevas, ¡llevar impío!,
en las garras de tus cerras
las entrañas de una humilde,
como enamorada, tierna.
Llévaste tres tocadores
y unas ligas de unas piernas
que al mármol paro se igualan
en lisas, blancas y negras.
 Llévaste dos mil suspiros,
que a ser de fuego pudieran
abrasar a dos mil Troyas,
si dos mil Troyas hubiera.
Cruel Vireno, fugitivo Eneas,
Barrabás te acompañe, allá te avengas.

De ese Sancho tu escudero
las entrañas sean tan tercas
y tan duras, que no salga
de su encanto Dulcinea.
 De la culpa que tú tienes
lleve la triste la pena,
que justos por pecadores
tal vez pagan en mi tierra.
 Tus más finas aventuras
en desventuras se vuelvan,
en sueños tus pasatiempos,
en olvidos tus firmezas.
Cruel Vireno, fugitivo Eneas,
Barrabás te acompañe, allá te avengas.

Seas tenido por falso
desde Sevilla a Marchena,
desde Granada hasta Loja,
de Londres a Ingalaterra.
 Si jugares al reinado,
los cientos o la primera,
los reyes huyan de ti,
ases ni sietes no veas.
 Si te cortares los callos,
sangre las heridas viertan,
y quédente los raigones,
si te sacares las muelas.
Cruel Vireno, fugitivo Eneas,
Barrabás te acompañe, allá te avengas.»

Miguel de Cervantes, de la segunda parte de Don Quijote de la Mancha (capítulo LVII)

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Pablo Rodríguez Canfranc

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