400 años del Quijote II: En las bodas de Camacho el rico

“Todo lo miraba Sancho Panza, y todo lo contemplaba, y de todo se aficionaba: primero le cautivaron y rindieron el deseo las ollas, de quién él tomara de bonísima gana un mediano puchero; luego le aficionaron la voluntad los zaques; y, últimamente, las frutas de sartén, si es que se podían llamar sartenes las tan orondas calderas; y así, sin poderlo sufrir ni ser en su mano hacer otra cosa, se llegó a uno de los solícitos cocineros, y, con corteses y hambrientas razones, le rogó le dejase mojar un mendrugo de pan en una de aquellas ollas. A lo que el cocinero respondió:

–Hermano, este día no es de aquellos sobre quien tiene juridición la hambre, merced al rico Camacho. Apeaos y mirad si hay por ahí un cucharón, y espumad una gallina o dos, y buen provecho os hagan.

–No veo ninguno –respondió Sancho.

–Esperad –dijo el cocinero–. ¡Pecador de mí, y qué melindroso y para poco debéis de ser!

Y, diciendo esto, asió de un caldero, y, encajándole en una de las medias tinajas, sacó en él tres gallinas y dos gansos, y dijo a Sancho:

–Comed, amigo, y desayunaos con esta espuma, en tanto que se llega la hora del yantar.

–No tengo en qué echarla –respondió Sancho.

–Pues llevaos –dijo el cocinero– la cuchara y todo, que la riqueza y el contento de Camacho todo lo suple.”

Segunda parte de Don Quijote de la Mancha. Capítulo 20

Bodas de Cámacho

Pablo Rodríguez Canfranc

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