Pobre España – por JUAN ANTONIO LÓPEZ DELGADO

Voy adentrándome en el tomo XXI del Epistolario de Menéndez Pelayo, que comprende el año de 1910, denso desgraciadamente de disgustos y pesares para él; verbigracia, los que le dio el recién nombrado Ministro de Instrucción Pública Julio Burell, quien se hizo eco de la campaña de la prensa contra Don Marcelino que afirmaba costaba mucho al Estado; quiso monopolizar la Biblioteca Nacional para pasar por sabio a poca costa, y que estaba además allí… Así pagaban los que escribían en la prensa a su sabor denigrando al mayor sabio que diera España o, mejor, degradándose a sí mismos.

El autor de La Ciencia Española le contestó entonces con aquella carta magistral en que decía, entre otras muchas cosas, las siguientes:

Sin duda los que eso dicen [el cargo absurdo de monopolizar la Biblioteca en provecho propio] ignoran que siempre he gustado de trabajar con libros propios, y en ellos he empleado mis cortísimos recursos desde que tengo uso de razón. Poseo una biblioteca de cuarenta mil volúmenes, en la cual encuentro el material necesario para mis estudios, y no necesito acudir a la Nacional más que para leer manuscritos o libros rarísimos, como cualquier erudito español..

¡Qué España, Dios mío!

Estas y otras pesadumbres(*) mermaron sin duda su preciosa salud y le acortaron la vida, truncada solamente año y medio después, sin alcanzar los cincuenta y seis de su edad.

 

Marcelino Menéndez Pelayo

 

(*) Me refiero a las cuitas que una vez más le hicieron pasar el afán de los hombres de aspirar a lo que no les corresponde, como aquel increíble prurito del General Polavieja de ingresar en la Real Academia de la Historia. Verdadero oprobio para ella que se consumó sin embargo. Tendría, pues, que haberse reído el maestro de sabios recordando aquello de Beaumarchais: se necesitaba un matemático y fue nombrado un maestro de baile.

Juan Antonio López Delgado

Juan Antonio López Delgado Ha publicado 21 entradas.

Murcia, 1950. Profesor de Enseñanza Secundaria. Doctor en Filología Románica. Académico Correspondiente de la Real Academia de la Historia (Madrid). Especialista en temas literarios e histórico-artísticos de los siglos XVIII y XIX.

One comment

  1. Una vez más tristes verdades pero hay que contarlas sin poner mucha esperanza de que no se sigan produciendo.

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