17 de marzo – Bendición de San Patricio

Que los caminos se abran a tu encuentro,
que el sol brille afable sobre tu rostro,
que la lluvia caiga suave sobre tus campos,
que el viento sople siempre a tu espalda.

Olvida las cosas que te entristecieron,
pero nunca dejes de recordar las cosas que te alegraron.
Olvida a los amigos que resultaron falsos,
pero nunca dejes de recordar a quienes permanecieron contigo.
Olvida los problemas que ya pasaron,
pero nunca dejes de recordar lo bueno de cada día.

Que el día más triste de tu futuro no sea mayor
que el día más feliz de tu pasado.
Que nunca se te venga el techo encima
y que los amigos reunidos debajo de él nunca se vayan.
Que siempre tengas palabras cálidas en un frío anochecer,
una luna llena en una noche oscura,
y que el camino siempre se abra a tu encuentro.

Que haya una generación de hijos
en los hijos de tus hijos.
Que vivas cien años,
con un año extra para arrepentirte.
Que el Señor te guarde en su mano
y nunca apriete mucho el puño.

Que tus vecinos te respeten,
los problemas te abandonen,
que los ángeles te protejan
y que el cielo te reciba,
que la fortuna de las colinas irlandesas te abrace.

Que las Bendiciones de San Patricio te contemplen.
Que la buena suerte te persiga,
cada día y cada noche.
Muros contra el viento,
un techo para la lluvia,
bebidas junto a la fogata,
risas para consolarte
y aquellos a quienes quieres cerca de ti.

Que el infortunio sea pobre
y seas rico en bendiciones.
Que no conozcas nada más que la felicidad.
Que, desde este día en adelante,
Dios te conceda muchos años de vida.
Que la fuerza de Dios te mantenga firme,
que la mano de Dios te proteja,
y, hasta que volvamos a encontrarnos,
nos tenga a todos en la palma de su mano.

(adaptación LasdosCastillas)

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